Aprender es romper esquemas.

Partiendo de una idea constructivista del aprendizaje es natural reconocer la necesidad de los momentos de crisis que surgen cuando una variable nueva aparece y desajusta los esquemas previamente construidos que se tenían y que resultan el estímulo necesario para construir nuevos y con ello rearmar los esquemas de pensamiento que a modo de construcción de mundo tenemos, eso es por definición; palabras menos, palabras más, es aprender.

A propósito de los esquemas ya establecidos que nos dan certeza del mundo, y que con ello constituyen nuestra zona de confort un vídeo muy interesante sobre los sueños y la necesidad de salir de nuestra zona de confort, es decir, querer aprehender el mundo.

Son precisamente “los sueños” esa motivación intrínseca que nos permite -e incluso obliga a ello- salir de nuestra zona de confort  Sin la imperiosa necesidad de crecimiento en tanto una búsqueda de paz interior a través de resolver las grandes y pequeñas preguntas que nos planteamos no parecería necesario salir de nuestra zona de confort  Esto tiene una natural concordancia con la idea de que nuestra mente se plantea como premisa básica el instinto de supervivencia en varios sentidos, en proponernos la seductora idea de no salir de nuestra zona de confort a la vez de que se presenta como el mayor aliado cuando nos presentamos ante el vértigo incontrolable del aprendizaje real.